Mensajepor Bendar » Lun, 03 Sep 2018, 08:58
Me ha gustado mucho este libro, como a las que ya lo habéis comentado. Me extraña que no sea más conocido y eso que, al parecer, figuras tan conocidas como Neil Gaiman y Michael Swanwick han contribuido a difundirlo. En más detalle:
ESTILO
Me ha encantado cómo está escrito este libro. Las comparaciones que hace la autora son acertadísimas y muy originales. En los diálogos hay un verdadero esfuerzo por dar credibilidad a cómo habla cada uno de los personajes. Las descripciones son preciosas y te haces muy buena idea de lo que están viendo o sintiendo los personajes.
PERSONAJES QUE LLEVAN EL DESTINO ESCRITO EN SU NOMBRE
Sobre los personajes, que en general me han gustado mucho: en ocasiones tenía que hacer verdaderos esfuerzos para no imaginármelos como hobbits. Es que son tan ingleses, tan rurales, llevan vidas por lo general sencillas y acomodadas... Está claro que Dorimare está basado en el ambiente rural preindustrial del Sur de Inglaterra, al igual que La Comarca.
Endymion Leer: En la mitología griega, Endimión fue un pastor que se enamoró de la Luna (según otra versión, fue la Luna la que se enamoró de él). "Leer" en inglés significa "mirar descaradamente a alguien", generalmente un hombre a una mujer, con intenciones libidinosas. Así que tenemos a un tipo asociado con la Luna, que es uno de los elementos naturales más asociados con lo feérico; y que, por otro lado, también tiene un componente de lascivia, como se demuestra en el libro cuando seduce a la viuda Gibberty, a la profesora de la academia de señoritas, y con esa escena tan inquietante, iniciática y vagamente sexual, en la que Leer y Willy Wisp introducen a las jovencitas en los misterios de Faerie a través del baile.
Me ha gustado Leer como villano, están muy bien sus diálogos con Nathaniel Chanticleer y cómo siembra la sospecha entre Nat y Ambrose. Lo único que le reprocharía es que, para ser un buen supervillano, hay que crear más empleo. No puede estar él mismo en la granja, pescando en el río, sacando la fruta de los féretros, enemistando a los poderosos, seduciendo a Primrose...
Nathaniel Chanticleer: En su apellido tenemos "Anti Leer", así que es el antagonista del villano. Me gusta cómo es un tipo totalmente corriente, excepto por el tema de "La Nota" y que las circunstancias le ponen como alcalde de la ciudad. Muy interesante cómo va evolucionando a lo largo del libro.
El Duque Aubrey: Pues este personaje me ha recordado mucho a nuestro rey emérito, Campechano I. A ver, no digo que JC fuera por la vida incendiando y violando. Pero sí que pesan sobre él graves sospechas de corrupción, se pegaba cacerías a todo trapo y hay muchos rumores sobre sus aventuras extramaritales. Por otro lado, era más majo que las pesetas, y era capaz de hacer un chiste verdaderamente gracioso con Bill Clinton o con el más humilde de sus súbditos. Pues el Duque Aubrey es muy así, sólo que en versión S. XVII, claro. ¿Sería Aubrey un Borbón? No lo descartaría del todo...
Willy Wisp: En inglés, un "Will o' the Wisp" es un fuego fatuo. Más feérico imposible. Sospechoso desde el minuto uno.
Los Hempen (Hempie y Luke): En inglés "Hemp" es "cáñamo", también la planta del cannabis. Dudo que en los años 20 "Hemp" se asociara con los porros, como ahora. Sí que sé que "Hempen Rope" es la "cuerda de cáñamo", que era la que se usaba para los ahorcamientos. Así que Luke Hempen es un tipo que contribuye a que se ahorque a los malos.
Hempie me ha encantado. Es amor puro.
La viuda Gibberty: En inglés "Gibbet" es "la horca". Así que esta señora tenía el destino de ser ahorcada escrito en la frente...
Es posible que las damas también lleven el destino escrito en su nombre, pero aquí confieso mi absoluta ignorancia. Yo "soy de asfalto" y no tengo ni idea de las connotaciones que pueden tener las diferentes plantas que se usan como nombres femeninos en esta obra.
TRAMA
La trama empieza muy lenta, se aguanta porque las descripciones del principio son geniales. Se hace un poco pesado que hasta la pág. 50 lo único que ha ocurrido es que Ranulph llega a la granja. Luego coge ritmo y va genial hasta un final muy sorprendente y emocionante. Muy refrescante cómo la autora ignora las convenciones del género fantástico, que no existían en su época. Como decía una lectora en Goodreads, "antes de que los hobbits lo pisotearan todo bajo sus peludos pies".
A mí personalmente, el final en plan "to er mundo e güeno" con "los ewoks bailando con los soldados de asalto mientras comen peyote", pues no me ha dejado muy satisfecho. Pero insisto, es algo subjetivo, no me parece reprochable.
REFERENCIAS HISTÓRICAS
La primera referencia histórica es a las revoluciones parlamentarias en Inglaterra en el S.XVII contra los monarcas que pretendían instaurar el absolutismo:
La autora nos dice que "hace unos 200 años" Aubrey fue destronado y sustituido por una forma de gobierno en la que todo lo feérico está prohibido. Bien, pues unos 250 años antes de que se escribiera Entrebrumas, en 1688, tuvo lugar en Inglaterra la "Gloriosa Revolución", en la que el rey Jaime II (o Jacobo II) fue destronado para establecer una monarquía constitucional. Y en la década de 1640 tuvo lugar la Guerra Civil Inglesa, en la que los parlamentaristas se enfrentaron al rey Carlos I, que acabó destronado y ejecutado, y sustituido por la dictadura militar puritana de Cromwell en la que estaban prohibidos los bailes, los teatros, el maquillaje, los villancicos, etc. etc. Eso sí, fue una época en la que se desarrollaron mucho la industria y el comercio (como no había otra cosa que hacer...)
En Gran Bretaña, los años 20 se percibían como una época de decadencia nacional. Aunque seguía en pie el Imperio Británico, ya se veía que aquello estaba en franco declive desde la I Guerra Mundial. La atmósfera de pesimismo se nota en Entrebrumas. Es claro el contraste entre la ociosidad y la ironía hueca de los burgueses actuales de Entrebrumas (1920s) comparado con el carácter valiente y emprendedor de los burgueses de generaciones anteriores (los victorianos).
Otra referencia, más que británica, particularmente inglesa, es cómo el reino feérico se sitúa en el Oeste. Las regiones de cultura celta se sitúan en el Oeste de las Islas Británicas: Gales, Cornualles y sobre todo, Irlanda. Para los ingleses, "lo celta" siempre ha sido su referencia más inmediata para lo salvaje, misterioso, primitivo, etc.
REFERENCIAS LITERARIAS
La influencia de "Entrebrumas" sobre "Jonathan Strange y el Señor Norrell" me parece bastante clara. El principal antagonista es un ser feérico, las reglas por las que se rigen en Faerie son diferentes a las nuestras, hay un intento de reinstaurar a un rey feérico...
En el "Antiguo Régimen" de Dorimare, sólo el rey y los sacerdotes tenían acceso a la fruta feérica, que les permitía acceder a "los misterios del sentido trágico de la vida". La falta de "democratización" de esta religión fue una causa fundamental de su caída. Bien, pues mi conclusión después de leer "Juliano el Apóstata", de Gore Vidal, es que a las religiones "mistéricas" de la Antigüedad (mitraísmo, misterios eleusinos, culto a Isis, etc.) les pasó lo mismo. Eran religiones muy elitistas, en el sentido de que sólo una pequeña minoría de iniciados podía tener acceso a los misterios. Cuando llegó el cristianismo, lo único que hacía falta para acceder a los misterios era un cura con un poco de agua y otro poco de pan. Los antiguos cultos no podían competir contra una religión "de masas".
El tema de "la modernidad alienante que priva a la gente del sentido trágico de la vida" está muy presente en la literatura de finales del S. XIX y principios del S. XX. También es un tema importante en la contracultura de los años 60, no me extraña que en esa época "redescubrieran" Entrebrumas. El mensaje de "el consumo de drogas (fruta feérica) a escala masiva permitirá a la sociedad actual recuperar el sentido trágico de la vida" debía de resultarles muy atractivo.
Finalmente, la fruta feérica me recuerda a la droga perfecta "Soma" de la distopía "Un Mundo Feliz", escrito por Aldous Huxley en 1931. Recuerdo el soma porque teníamos un compañero en bachillerato al que le llamábamos "El Soma" porque estaba todo el día emporrado. Cuando lo pienso, me parece de ciencia ficción un mote escolar basado en una novela de Huxley.