Mensajepor Bendar » Dom, 13 Jun 2021, 15:44
Me ha costado horrores terminar este libro. Entre que no estoy sacando mucho tiempo leer en lo que va de año, y que se me ha hecho bola, pues he tardado algo más de tres meses.
IMPRESIÓN GENERAL
Pues yo le pondría un 5,5 sobre 10. Tiene algunos detalles que me han gustado y la pareja protagonista Onyesonwu-Mwita me ha caído bien. Esto me ha hecho aguantar otras muchas cosas que no me han gustado.
PERSONAJES
Onyesonwu: La protagonista me ha caído bien, he empatizado con ella desde el principio. Hay una cosa de su infancia que me chirría muchísimo: a ver, si está sola con su madre en el desierto, y su madre no habla, ¿cómo se supone que aprende a hablar?
La escena de la ablación muy bien, la verdad que pone los pelos de punta y coincido con los que ya habéis comentado que es la mejor de todo el libro.
El gran problema que le veo a nuestra heroína es que realmente no tiene que tomar ninguna decisión importante en su vida después de la ablación. Va haciendo siempre lo que es obvio que hay que hacer. La incertidumbre viene solamente de cómo va a funcionar la magia en cada ocasión, que es un “Deus Ex Machina” total.
Por cierto que esto es curioso: Onyesonwu y Mwita los dos son blanquitos y con pecas y sufren discriminación por ello. Al final resulta que tenemos a dos “salvadores blancos.”
Mwita: pues está muy bien este personaje. No es perfecto, apoya a nuestra heroína pero tiene ojos para otras mujeres. Admite que Onyesonwu es “la elegida” pero le cuesta, porque quiere ser él el protagonista. Me gusta la dinámica que tiene con Onyesonwu. Como decía antes, este dúo es el que me ha hecho aguantar el libro hasta el final.
Luyu, Diti, Bom y otras chicas del montón: de la colección de secundarios/as, vamos a ver: lo primero, sólo me parece creíble que Mwita y Binta se apunten a la expedición de Onyesonwu. Diti y Fanasi sobran muchísimo y el salseo en el “Desierto de las Tentaciones” me ha parecido que no se acababa nunca y que aporta cero.
La muerte de Binta me dio pena y me pareció bastante injusto que fuera tan pronto.
Luyu, pues está bien. Muy adolescente pero es la única que se mantiene fiel a su misión y dura hasta el final.
Daib: Un villano muy poco interesante. Me resulta novedoso el hecho de que utilice la violación como arma de guerra y en su caso concreto, para generar a su heredero. Aunque bien pensado, su Gran Plan Malvado es un poco absurdo. Veamos: viola a una mujer con “madera” de hechicera, si el niño sale hombre será su sucesor y continuará su obra; pero si sale niña, le destruirá. Y digo yo: a ver, si los Nuru van ganando de calle la guerra contra los Okeke, ¿PA QUÉ TE LA JUEGAS AL 50%?
Me ha sorprendido gratamente que Daib no muera al final, sólo pierde su poder.
Aro, Ada, Sola y otros brujos del montón: No me han gustado ninguno, salvo un poco Ting. Son unos seres desagradables, que realmente no te explican cómo funciona la magia y con unos prejuicios absurdos (p.ej. el machismo de Aro). ¿Sirven de algo para que avance la trama o para caracterizar a la protagonista? Pues… muy poquito, la verdad.
Por cierto, referencia “Sanchil” que me extraña mucho que nadie haya señalado antes. ¿Cómo se llama la “Bruja Novata” que revienta un pueblo entero al quedarse embarazada? Pues “Sanchis”.
CONSTRUCCIÓN DEL MUNDO
Extraordinariamente pobre. Probablemente la peor que he leído jamás en una novela pretendidamente post-apocalíptica. ¿Cómo hemos llegado desde el presente hasta la realidad que se describe en la novela? Sólo tenemos un par de indicios absolutamente insuficientes.
El mundo que se describe consta, esencialmente, de Nurulandia, Okekelandia y el país nómada de los Vah. Chimpún.
El recurso de hablar de África utilizando países imaginarios ya lo había visto en varias novelas anteriores. Probablemente lo hace porque (i) la realidad africana es muy tremenda (ii) así evitas pisar callos como p.ej. meterte con el Islam y (iii) así no te pueden acusar de “salvadora del Primer Mundo.”
Un detallito que me gustó mucho del mundo de la autora es la palabra “Ifunanya,” que es un “amada” o “querida” pero más cargado de significado.
TONO Y RITMO NARRATIVO
El tono del libro creo que se queda a medio camino entre el “Young adult” y el adulto a secas. Y que no satisface ni a unos ni a otros. Quiero decir: el salseo en el desierto es muy de rollo adolescente, pero los temas que se tratan con gran crudeza (violaciones en masa, genocidio, etc.) no creo que precisamente atraigan a ese público.
El ritmo narrativo yo diría que empieza bien, durante la infancia y adolescencia de la prota. Luego entramos en una “road movie” que se hace interminable, con muchísimos episodios más o menos aleatorios que aportan bastante poco y llegamos a un final que tiene algo de emoción, pero tampoco mucha porque al final lo que “decide la jornada” es la magia nivel 100 de Onyesonwu, que es imprevisible por su propia naturaleza.
REFERENCIAS
Que yo recuerde, lo único que he leído de un escritor sudanés es “The Ghost Runner,” una novela policíaca de Parker Bilal ambientada en el Egipto actual (aunque el protagonista es sudanés). Interesa señalar que Bilal también trata el tema de los padres y hermanos mayores que abusan sexualmente de sus hijas y hermanas. Esto me temo que debe de ser moneda corriente en muchos países africanos. La actitud de las autoridades religiosas musulmanas, en lugar de denunciar este pecado antinatural, es decir "eso aquí no pasa," "las chicas se lo inventan" etc. No muy diferente de lo que ha pasado por aquí hasta anteayer con los abusos sexuales en colegios religiosos.
El tema de los Vah, que viven como nómadas dentro de una tormenta de arena continua, me ha recordado a un mundo que se describe en “The Player of Games,” de Iain Banks. En esa novela de cifi hay un planeta en el que hay un incendio permanente. El incendio va rotando alrededor del mundo. En cuanto pasan las llamas crece la vegetación y a la estación siguiente arde de nuevo, etc. etc.
La otra referencia que quería traer es la de dos novelas que hablan de África utilizando el recurso de los países imaginarios: “The Coup,” de John Updike, una novela de los años 70 que fue extremadamente popular en su época, totalmente olvidada hoy y que a mi particularmente me gustó mucho. Y “Tuareg,” de Alberto Vázquez-Figueroa, que está bastante bien.