Segunda parte de mis comentarios, tras haber terminado el libro.
Los evaluadores: muy original el planteamiento y la evolución de los personajes. Me resulta muy americana esta neurosis con la suplantación / pérdida de identidad.
Caminar despierta: también muy original el planteamiento de cómo la sociedad llega a estar controlada por los virus. Aunque la historia y la evolución de la protagonista también me parecen muy americanas. En este caso, me parece muy inspirado el relato en los mitos de la Revolución Americana: una persona que vive relativamente bien decide asumir un riesgo mortal porque se da cuenta de que en su sociedad no hay libertad (“give me Liberty or give me death”). Luego, el acto de inicio de la rebelión es una rebelión de unos pocos individuos (“the shot heard `round the world”). Finalmente, pensamos que, cuando consigan la liberación, habrá un verdadero gobierno del pueblo, liberado de los parásitos (“We the People”).
La bailarina del ascensor: pasa un poco sin pena ni gloria, la verdad. Presenta una ambientación distópica estilo “la América de Trump” pero no pasa realmente gran cosa, no “remata.”
Cuisine des Memoires: está muy bien. No tengo nada que aportar en este
Hambre de Piedra: es curioso, me ha gustado mucho más este pequeño relato ambientado en la Tierra Fragmentada que la novela entera que leímos en el club. La ambientación contribuye mucho al desarrollo de la historia y los personajes. Te quedas con ganas de saber más sobre este mundo tan interesante y las gentes / especies que lo pueblan: me he quedado "con hambre de piedra."
En la ribera del río Lex: me ha gustado mucho el rollo post-apocalíptico, cómo los pulpos parece que van a “heredar la Tierra” y cómo la Muerte y otros “dioses” o “espíritus” se tienen que readaptar. Me ha recordado en ese sentido a una frase que se me quedó grabada de Papá Puerco, de Terry Pratchett: “Old gods take new jobs”, “los viejos dioses cogen trabajos nuevos.”
El Narcomante: me ha gustado un montón. Relato de fantasía medieval muy chulo. Destacable el hombre que hace de “sacerdotisa,” me parece una forma muy acertada de meter a un personaje con una identidad sexual diferente y que no sea un pegote o simplemente “por ponerlo,” sino que contribuye a la historia.
Henosis: la idea tiene su gracia, pero se queda un poco sin desarrollar. La confusión de los párrafos que van saltando me parece un poco gratuita. Un poco regulero, este relato. Hay que tener mucho cuidado al escribir cosas auto-referenciales, el riesgo de cagarla o caer en la auto-parodia es alto.
Ayeres escasos, porvenires insuficientes: el punto de vista de que la Humanidad que queda son los aislados sociales que tienen pequeñas conexiones por Internet, es sencillamente genial. En este relato sí que me parece acertado dejar el final con “suspense.” El título me recuerda una viñeta de El Roto, en la que se veía a un mendigo con un cartel que decía: “Cambio pasado de izquierdas por futuro de derechas.”
Un tren para ti: se queda muy a medias. Lo de los trenes viejunos, pues… no me dice gran cosa. Quizá lo que más me ha llegado, por ser padre, es cómo toca el tema de la maternidad: la protagonista soltera y sin hijos piensa que su amiga que tiene pareja y un bebé es superfeliz, mientras que en realidad está muy agobiada y probablemente envidie la tranquilidad de la que disfruta la protagonista.
Probabilidades distintas de cero: otro que se queda muy a medias. Lo que queríamos saber era: ¿Al final se produce el rezo colectivo en el estadio o no? Y si es así, ¿qué consecuencias tiene? El final me parece totalmente intrascendente. Es curioso que, en el otro relato en el que la fe religiosa tiene un papel importante (“las novias del cielo”), también nos quedamos sin saber al final qué pasa con la “progenie estelar” de las mujeres musulmanas.
Santos, pecadores, dragones… : me encanta la ambientación en la Nueva Orleans del Katrina. Varios elementos comunes con “La ciudad que nació grandiosa:” el protagonista es un salvador muy atípico, que al final acaba encarnando todo el “espíritu” de la ciudad. Los dragonetes me han enamorado. Curioso cómo, cuando al protagonista le asaltan los pensamientos negativos, es el único momento en todo el libro en el que se muestra racismo por parte de los negros contra los blancos.
Quizá lo único que no me ha gustado, por super-típico, es ese momento crucial en el que el protagonista le mete un balazo con su pistola al antagonista principal. Esto lo hemos visto y leído taaaantas veces en la ficción estadounidense, que ya “huele a puchero enfermo,” que diría mi padre. El héroe americano con su pistolita. En fin, siendo justos, no es que NK Jemisin abuse de este recurso.
Un par de comentarios generales:
Primero, no sé si os pasa a las demás, pero… al principio del libro, cuando no me describían a un personaje, automáticamente me lo imaginaba blanco. Muchas veces he tenido que reajustar mi imagen mental de un personaje para “hacerlo negro.” Luego, hacia el final, ya me los tendía a imaginar negros directamente. Me he dado cuenta del prejuicio mental que tengo.
Por otra parte, me resultan más convincentes o me dan más que pensar comentarios como en “La chica troyana,” donde dice que casi todos los personajes de videojuegos son blancos occidentales, que los “sermones” como el de la introducción o los de los dos primeros relatos.
Así en conclusión general, me ha gustado mucho este libro de relatos cortos. Le pondría un 9 sobre 10. Lo bueno: Puntos de vista muy originales, variedad de ambientaciones, tramas interesantes, personajes con los que te puedes identificar, un tratamiento interesante de la diversidad étnica. El punto que le quito es porque hay unas cuantas historias que se quedan muy sin terminar, al menos para mi gusto.